Un escape de la realidad
Me fascina la naturaleza.
Desde pequeña he vivido en un hogar rodeado de árboles frutales y de flores de bellos colores. Mi jardín siempre ha sido un refugio y un escape de la realidad que siempre me sofoca. ¿Cuántas historias fantásticas he vivido e imaginado en ese frondoso y cálido lugar?
Supe que esta realidad no era para mí desde que vi mi primera película de fantasía. Todos aquellos mundos rodeados de criaturas y repletos de magia me llamaban. ¿Cómo era posible que no existiera magia en el mundo en que estuve destinada a nacer? Sin embargo, esa decepción no frenó mi insaciable curiosidad y creatividad. Pronto, convertí mi jardín en mi propio mundo de fantasía. Y, eventualmente, el mundo entero fue un canvas en blanco dónde todo era posible.
Recuerdo mis años de primaria. Ahí había dos árboles que desde un inicio llamaron mi atención. Poco a poco los convertí en mi guarida y, sorpresivamente, todos mis amigos respetaban ese lugar y sabían que yo siempre iba a estar ahí. En ese sitio, mi imaginación corría. Sentía que pertenecía a un mundo mágico y lo ordinario de la vida no tenía cabida.
En mi hogar, como mencioné, hay muchos árboles. Hay uno en especial que da nueces, ahí, coloqué una pequeña soga y fingí durante mi infancia que era un río el que debía recorrer para poder llegar y transportarme al mundo mágico. Me sujetaba de la soga y cruzaba la pequeña jardinera y llegaba hasta el ébano. Ahí comenzaba mi historia. Creo que, por más que ya soy una adulta, mi mente sigue viviendo en ese mundo mágico. Creo que el mundo tiene magia, simplemente las personas no lo ven. Soy una escritora. Al menos, me considero una. Desde hace ya varios años comencé a inventar un nuevo universo, con esperanzas de poder escribir historias sobre este y publicarlas. Tengo una libreta en la cual documento las criaturas nuevas que invento, los acontecimientos importantes y todo lo que se me va ocurriendo.
Los sueños también son portales a otra dimensión. Desde hace años que tengo sueños muy vívidos y conozco mundos desconocidos. Mundos que revisito cada vez que duermo. Me gusta pensar que los seres humanos somos capaces de conocer tantos lugares en nuestros sueños, así como que somos capaces de hacer de este un lugar mucho más mágico.
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