Las Crónicas de Narnia.
Escribo esta entrada ya que se reprodujo el soundtrack de Narnia en mi Youtube y no pude contener las lágrimas al recordar la película y los tan bonitos recuerdos que me ha dado a lo largo de toda mi vida.
Desde pequeña y desde que vi la primera película; El león, la bruja y el ropero, Narnia ha sido un mundo mágico con el que he soñado en tantas ocasiones. Narnia fue uno de los puntos de partida de mi escape de esta realidad. El hecho de que los hermanos Pevensie podían visitar un lugar tan extraordinario con solo atravesar un ropero era algo que me fascinaba. Los mundos de fantasía se convirtieron en un refugio para mi alma, un lugar dónde todo era posible, dónde yo era comprendida y dónde podía encontrar un hogar.
Mientras escucho el soundtrack vienen a mí aquellas memorias de cuando veía la película en mala calidad en el reproductor DVD de mi casa. A pesar de que eran películas grabadas del cine y con una imagen y sonido pésimos, me lograban transportar a esos mundos. Yo era muy feliz. Recuerdo también el esperar con paciencia (no tanta) la segunda y tercera entrega de esta magnífica trilogía.
Mi yo chiquita ansiaba poder visitar esos mundos repletos de criaturas fuera de este mundo, de ver el faro que indicaba que el hogar del señor Tumnus estaba cerca, de hablar con aquellos animales amables que habitaban todo el lugar, de deleitarme con la hermosa primavera que cubría Narnia, de conocer más de ese mundo.
Incluso recuerdo que en el pequeño rancho de mi abuela, existía un ropero. Me gustaba meterme ahí e imaginar que era transportada a ese mundo. Siempre que veía un ropero, mi mente decía: Quiero ir a Narnia! Quiero vivir esa experiencia! Es muy triste que estos mundos solo existan en la ficción, pues se sienten tan reales.
Quiero mencionar el soundtrack de Evacuating London. Recomiendo escucharlo mientras se lee esta entrada:
Esta canción es muy nostalgica, y creo que tiene mucho que ver el hecho de lo impactante que es esta escena para nosotros cuando estabamos niños. 4 hermanos son separados de su mamá, en medio de una guerra, se suben en un tren sin saber qué es lo que les depara el futuro. Hay miedo, desconfianza y tristeza. Sin embargo, la melodía es mágica, logra causar en nosotros una sensación de esperanza, una sensación de que a pesar de las adversidades, cosas buenas nos deparan. Todo en un tono melancolico.
Últimamente he escuchado muchas veces este tema, mientras trabajo y cuando estoy en casa. Mis ojos se ponen llorosos cada vez y mi garganta se cierra. Creo que es porque logro conectar con los personajes, o tal vez porque recuerdo mi infancia y cómo es que el tiempo ha pasado volando y no podré experimentarla más. Y, ahora que lo pienso, sí que tiene sentido con la escena de la película. Soy yo diciéndole adios a mi infancia, con miedo de lo que me depara el futuro, miedo de enfrentarme a situaciones desconocidas, pero siempre con esperanza de que todo estará bien.
La película se siente muy especial no solo por la magia, que es algo que voy a seguir mencionando durante este post, sino que también por lo especiales que son las conexiones. Los hermanos tienen sus diferencias, son 4 niños que están solos y deben cuidarse los unos a los otros. Susan y Peter toman la delantera al ser los mayores, y pronto sus hermanos menores se vuelven una responsabilidad. Sin embargo, a pesar de las adversidades que suceden, siempre se mantienen juntos, se cuidan y tratan de comprenderse, incluso cuando los cuatro son tan diferentes.
Me fascina también las conexiones que tienen con los otros personajes de Narnia. La amistad tan bonita que se forma en un instante entre el señor Tumnus y Lucy. La amabilidad del señor Tumnus y el respeto que le brinda Lucy a pesar de ser algo que ella no comprende del todo a la primera.
La historia en sí, como ya muchos lo sabemos, está basada en los valores cristianos. Y creo que el autor CS.Lewis los ha plasmado de una manera muy bella. No soy cristiana, pero creo en Dios, y puedo entender muchas de las alegorías que se plasman a lo largo de la historia. Como lo es el resistir a la tentación, la bruja blanca, la profecía, y el hecho de que Aslan sea Jesucristo. Las crónicas de Narnia es hermosa de principio a fin, y es muy interesante tanto de leer como de ver.
Me fascinó también la villana de la historia, Jadis la Reina Blanca. Y es que de verdad da muchísimo miedo. La falsa amabilidad que le mostró a Edmund, y luego como lo encarcela en la prisión de hielo, como hacía esculturas con los que la traicionaban, el hecho de que todo Narnia estaba bajo su merced. Como se decía a lo largo de la historia, los árboles escuchan. Una de las escenas finales, donde salen todos los demonios es una escena que se quedó impregnada en mi memoria desde niña. Sobre todo, la escena de la "muerte" de Aslan.
Podría pasar horas y horas hablando de todo lo que me gusta de la película, e incluso de las otras dos de la trilogía. Sin embargo, quiero hablar un poco acerca de algunos recuerdos que vienen a mi mente cuando escucho o leo algo relacionado a Narnia. Uno de esos recuerdos es cuando leí el primer libro de la saga "El sobrino del Mago" en la secundaria. La secundaria fue una época difícil para mí y mi refugio principal eran los libros. Recuerdo que ese día estaba triste, veía que todos platicaban y yo sentía que no encajaba con ellos, no sabía cómo integrarme y, cuando lo hacía, siempre resultaba ignorada. Era un sentimiento en el que sientes una desconexión total con el mundo y yo en lo más profundo de mi corazón, quería escapar de este mundo y visitar alguno otro donde pudiera pertenecer.
Los libros me daban ese escape.
Ese día leí ese libro que menciono, teníamos hora libre y lo leí de inicio a fin en esa hora. De repente alzaba la mirada, observando los árboles que se alcanzaban a ver en la ventana e imaginando que tenía esos anillos mágicos para poder visitar el mundo tan bonito de Narnia. Ese día, a pesar de la pesadumbre que era asistir a clases, fui feliz. Alomejor muchos no podrán comprender este sentimiento, muchos otros dirán que exagero, pero el hecho de encontrar consuelo en una obra de ficción significa que el autor hizo un gran trabajo al escribirlo.
Narnia fue también uno de los que me impulsó a crear mis propios mundos, uno de los libros que me inspiró a empezar a escribir yo también. Las palabras se convirtieron en mi segundo hogar. Era increíble la forma en la que palabras escritas en el orden perfecto podían crear mundos fantásticos que no sabía que existían. Desde los 12 años que adoro la escritura, y es desde esa edad que escribo.
También recuerdo haber ido al cine a ver la película de Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian en el 2008 y descubrir que Narnia tenía libros!! Yo estaba muy pequeña, así que descubrir eso cambió algo dentro de mí!! Mucha emoción <3.
En fin, Narnia es un mundo que mantengo presente conmigo a pesar de los años que pasen. Un mundo que me ha hecho feliz desde que era pequeña y que siempre soñaré con visitar. Todo en la película y libros es perfecto.
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