Mundo onírico.
Perteneciente al concepto de liminalidad, los espacios liminales pueden ser lugares de transición, como pasillos o áreas de descanso, pero también lugares con un atractivo nostálgico, como parques infantiles y casas vacías. En general, las imágenes del espacio liminal representan lugares anormalmente vacíos y oníricos.
Si no tienes cuidado y te sales de la realidad en las áreas equivocadas terminarás en The Backrooms, donde no hay nada más que el olor a moqueta húmeda, la locura del amarillo monocromático, el interminable zumbido de las luces fluorescentes y aproximadamente seiscientos millones de millas cuadradas segmentadas de manera aleatoria, en las que puedes quedar atrapado. Dios te libre si escuchas algo deambulando por ahí, porque puedes estar seguro de que también te ha escuchado a ti.
En mi sueño, mi familia y yo vimos que en la mesa había una bolsa de frutos. Cuando nos dimos cuenta de que eran frutos envenenados, mi mamá quiso tirarlos. Sin embargo, yo la detuve y le dije: "Mamá, estamos en un sueño. No nos va a pasar nada si las comemos". Entonces, todos empezaron a comer y a probar de este fruto. De repente, una entidad oscura apareció a mi lado, haciendo que escalofríos recorrieran mi cuerpo, y me dijo: Esto no es un sueño, ¿qué te hace pensar que lo es?
En ese momento entré en mucho pánico y empecé a sentir que el veneno de los frutos causaba estragos en mí. Mi familia también. Y justo antes de sentir que la vida se me acababa, desperté.
Para mí, los sueños siempre han sido un enigma. En el año del 2017 empecé a tener pesadillas recurrentes, pesadillas en las que sentía que alguien estaba siguiéndome y amenazándome con arrebatarme la vida. Fue entonces que empecé a documentar mis sueños, en un intento de poder obtener las herramientas necesarias para recordar vívidamente los sueños futuros. Eso, como se esperaba, me ayudó muchísimo. Recordaba todos mis sueños, pero a veces era difícil el convencerme de que no eran reales.
Muy difícil. Más porque en una ocasión, vi en la vida real a aquella persona que me arrebataba la vida en cada uno de mis sueños. Una experiencia que suelo contar de vez en cuando y que muchas veces siento que imaginé. Sin embargo, sé que fue real y desconozco el porqué sucedió algo así. Más bien, ¿cómo es posible que algo así pueda suceder?
El mundo onírico me parece fascinante. Durante varios meses en el año 2017 comencé a tener pesadillas muy vívidas y terribles. Cada vez que despertaba, recordaba perfectamente el sueño. Muchos de esos los anotaba, otros prefería no hacerlo, pues la sensación de horror me ponía un poco incómoda. Un día, mientras presentaba un examen de admisión, fui la primera en terminar. Salí al pasillo y, justo en medio, estaba una anciana sentada en una mesa. En cuanto salí al pasillo, su mirada se concentró en mí y me dedicó una sonrisa retorcida, luego me ofreció café. Yo no respondí, lo único que supe fue que salí casi corriendo de ahí, bajé las escaleras y le dije a mi mamá lo que había pasado (Mi mamá me estaba esperando a que terminara de presentar en las bancas de abajo). Fue una sensación que me dio mucho miedo pero que también me hizo interesarme muchísimo más en las cosas ocultas del mundo.
Creo que vivo tanto en la realidad como en los sueños. Puedo acceder a otra vida a través de ellos y experimentar lugares cuya arquitectura y perspectiva parecen sacados del concepto de espacios liminales y backrooms.
Últimamente los backrooms es un concepto que se puso muy popular, pero antes de ello existían los espacios liminales con los que me obsesioné mucho. De verdad que son cosas en las que me gusta mucho ahondar, y también es un concepto que estoy tratando de retratar en el libro que estoy escribiendo y que algún día compartiré con el mundo :)




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